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RECOMENDACIONES PARA GESTIONAR LA INCERTIDUMBRE EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

Uno de los síntomas más frecuentes que se están observando en terapia es la incertidumbre ante la situación que vivimos, lo cual genera malestar y angustia. Por ello, os proponemos algunas recomendaciones para gestionarlo.


Actualmente, atravesamos una de las mayores crisis que podemos recordar, siendo algo nuevo a lo que nunca nos hemos enfrentado.

Son momentos difíciles, llenos de incertidumbre, a nivel individual y de sociedad, sanitario y económico. Todo ello, nos genera ansiedad y angustia, lo que puede llegar a paralizarnos.

Normalmente, vivimos inmersos en una rutina. Esto implica que la mayoría tenemos planificado lo que vamos a hacer en nuestro día a día con anterioridad. Organizamos nuestras agendas diariamente, semanalmente, e incluso sabemos nuestras vacaciones meses antes; sabemos nuestros horarios de trabajo, de deporte, de reuniones con nuestros amigos, los horarios del colegio de los niños, el día que dedicamos a comprar, etc.

Sin embargo, este virus y sus consecuencias, ha hecho que toda nuestra planificación y certidumbre se vean afectadas. Por tanto, no sólo afecta a la planificación que ya veníamos usando, sino que imposibilita realizar ninguna planificación futura ante el escenario que se nos plantea. Esta sensación no saber qué pasará, qué podremos hacer y qué no, nos hace sentir que las cosas escapan a nuestro control, es decir, nos hace vulnerables. La falta de certeza sobre nuestro futuro nos hace sentirnos perdidos y puede bloquearnos.

Algunas personas, ante este grado de incertidumbre, suelen manifestar síntomas como dificultades de insomnio, rumiación constante sobre preocupaciones futuras, malestar, opresión en el pecho, dificultades para respirar, dolores de cabeza, sudoración, inquietud, tensión muscular, irritabilidad, náuseas, vómitos, etc.

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Por tanto, el objetivo será tolerar la incertidumbre. Para ello, recomendamos seguir las siguientes pautas:

  1. Reconocer la emoción: la incertidumbre es una reacción normal y adaptativa. Nos ayudará a planear estrategias para afrontar la situación. Sin embargo, cuando exceden de intensidad, frecuencia y duración, se pueden convertir en el problema principal. Por tanto, debemos ser nosotros lo que reconozcamos la emoción y evaluemos nuestra respuesta ante la situación para hacerla más racional y no dejarnos llevar por el catastrofismo.
  2. Evitar el exceso de información y analizar la que obtenemos. La base de la incertidumbre son las preocupaciones, y tendemos a fomentarlas con ideas catastrofistas sobre el futuro o teorías conspiranóicas. Por ello, debemos canalizar la información que recibimos, que sea la justa y correcta. La sobreexposición crea un nivel de alerta asociado a la preocupación difícil de gestionar.
  3. Atención al momento presente o al ahora. Si focalizamos nuestra atención en resolver lo que ocurre ahora, tendremos la sensación de control, ya que es el único momento donde podemos actuar. Si nos focalizamos en resolver posibles problemas futuros, aumentaremos la sensación de descontrol, caos, ansiedad, malestar, incertidumbre y peor aún, estaremos agotando recursos de afrontamiento en planear posibles estrategias que quizá nunca vayamos a poner en práctica. Por tanto, prestar atención al ahora y dirigir nuestras acciones hacia metas alcanzables, mejorará nuestro autoestima y autoconfianza ante el futuro.
  4. Fomentar la flexibilidad. A todos nos gusta saber más o menos lo que vamos a hacer y qué va a pasar. Eso no está mal, la rutina nos ayuda, no obstante, debemos tener presente que pueden haber imprevistos o modificaciones a nuestros planes y debemos adaptarnos y ser flexibles para incluirlos sin interpretar eso como algo terrible.
  5. Controlar los pensamientos negativos. Es normal preocuparnos por lo que pasará, pero ello no conlleva catastrofizar. Esto significa que debemos estar atentos a nuestros pensamientos negativos. Una vez que los detectemos, intentaremos racionalizarlos, dejando atrás interpretaciones y valoraciones sobre lo que pensamos.

Si a pesar de seguir todas estas indicaciones te cuestas gestionar la incertidumbre y persisten los síntomas de ansiedad, lo mejor es consultar a un profesional de la psicología. Desde centro emociones trabajamos en esta línea para adaptarnos a tu caso de manera individualizada. Para más información no dudes en consultar en nuestro teléfono de contacto.